¿Qué nos hace felices?
La felicidad es un estado emocional que se produce dentro de nuestro cerebro de una manera inconsciente, concretamente, en el sistema límbico.
La felicidad no incluye la presencia continua de miedos. Los miedos no son siempre negativos. El miedo nos invita a la prudencia y a la auto-protección. Pero si los miedos son paralizantes se convierten en negativos porque no nos dejan avanzar.
Para avanzar y llegar al momento del éxito rotundo –todos, afortunadamente, hemos disfrutado de estos éxitos en nuestras vidas-, hemos de recorrer el camino. Para iniciar el viaje, debemos saber a dónde queremos llegar y hemos de disponer de las herramientas suficientes (ideas, objetivos y documentación/formación adecuada) para conseguirlo. No nos mueve tanto el momento del éxito, sino la emoción de conseguirlo.
Einstein pasó la casi totalidad de su vida intentando demostrar la teoría de la relatividad. Finalmente, consiguió el Premio Nobel, pero el camino no fue fácil. Él era un empleado de la oficina de patentes y marcas a quien le encantaba la ciencia como hobby y… acaba siendo un Premio Nobel!!!
No fue, a ciencia cierta, el momento de esta distinción lo que más feliz le hizo. Tampoco hubiera podido conseguirlo sin la ayuda de multitud de colaboradores con quien compartir opiniones y con quien compartir cargas de trabajo. El premio fue un momento fugaz dentro de todo el proceso. El momento de la entrega fue una porción de tiempo insignificante respecto de todo el tiempo dedicado a conseguir el resultado.
El camino estuvo repleto de esfuerzos, de decepciones. Sin embargo, peldaño a peldaño de pequeños triunfos a lo largo del camino, le hicieron llegar al objetivo.
Por tanto, se trata del camino, no del resultado.
En el mundo empresarial, para conseguir desarrollar un proyecto en su totalidad, es muy común que tengan que intervenir diferentes departamentos (compras a proveedores, producción, ventas y administración/financiero, por ejemplo).
¿Cuándo se consigue el éxito?
En primer lugar, cuando se firma el proyecto. Y en segundo lugar, cuando se implementa el proyecto en su totalidad.
Esto conlleva un esfuerzo continuado por parte de todas las personas involucradas en dicho proyecto. Habrá acuerdos y desacuerdos, habrá peldaños escalados con éxito y otros de pequeños fracasos, problemas que habrá que subsanar a lo largo del camino.
Sin embargo, el éxito siempre llega como consecuencia natural de un trabajo bien hecho por parte de todas las personas involucradas en el proyecto.
En este proceso, cada individuo siente motivación, genera expectativas, se proyecta positivamente hacia la consecución del objetivo. Y en este tránsito es donde verdaderamente disfrutamos, donde somos felices.
Primero lo intentamos, después nos esforzamos por conseguirlo y, como consecuencia, conseguimos el RESULTADO. Y la felicidad la encontramos en cada paso del camino.
Cuando realizamos nuestros esfuerzos con ganas, con motivación, sin miedo de nuestros colaboradores, sino contando con su apoyo… nos sentimos bien con nosotros mismos.
Si el líder de un equipo es capaz de mostrar este camino a sus colaboradores, el éxito de un proyecto, de un departamento… está asegurado.
Seguro que todos han saboreado el recorrido de estos caminos en su vida. Quizá, lo importante, es que se conviertan en lo habitual.
