¿Cómo interpretamos la soledad?

General actualizado el 29 d noviembre d 2010

Muchos directivos y empresarios se quejan, en no pocas ocasiones, de la soledad que les produce su trabajo diario, sobre todo a la hora de tomar decisiones.

Debemos interpretar que existen 2 tipos de soledades:

  • Una soledad útil, que invita a la reflexión y mejora la eficacia en la toma de decisiones.
  • Una soledad inútil, que proviene de una actitud narcisista y totalmente enfrentada al mundo.

La soledad inútil va a castrar la diferencia de opiniones de los colaboradores, ya que quien hace uso de este tipo de soledad, sólo quiere a su lado a personas que le digan que sí a todo. No acepta ni tolera la diferencia de opiniones o criterios.

El directivo o empresario que hace uso de la soledad inútil no va a querer escuchar verdades que le obliguen a cambiar o rectificar actitudes o comportamientos.

Este directivo o empresario no va a desarrollar el potencial de sus colaboradores por el miedo -infundado casi siempre- a que sus colaboradores evolucionen más allá o a que se sienta en evidencia. Y es que este tipo de directivo o empresario no tiene ninguna disposición para el aprendizaje ni dispone de perspectiva para ver una misma situación desde diferentes ángulos. Simplemente, no le interesa.

¿Conocen a alguien así? Yo a unos cuantos…

Veleta Solitaria

Este directivo queda desfasado para ejercer como líder ya que su carácter le pone trabas al aprendizaje y desarrollo de las habilidades que requiere el liderazgo efectivo. Y lo que tendrá a su alrededor en todo momento, será a gente que le complazca aparentemente, pero que, en la realidad, para nada estará de acuerdo con ella o o con él. Esta situación produce desmotivación y apatía en sus colaboradores y un enranciado ambiente de trabajo.

Sin embargo, el directivo o empresario que maneja con soltura la buena soledad será una persona que dispondrá de una perspectiva global, ya que escuchará y entenderá las opiniones y necesidades de sus colaboradores, aunque sus puntos de vista discrepen, porque estos puntos de vista le van a enriquecer y a darle un grado de visión mayor.

Aunque existen decisiones que tendrá que tomar en solitario, debido a su nivel de responsabilidad, la perspectiva le permitirá reflexionar lo suficiente para trazar una estrategia adecuada y elegir las tácticas más eficaces para conseguir el objetivo.

Este tipo de directivos tendrán la humildad suficiente para desarrollar a sus colaboradores, incluso más allá de sí mismo, dejándose llevar la contraria y aportando al equipo una heterogeneidad de criterios que les permitirán desarrollarse como equipo con mayor celeridad.

Probablemente, este tipo de directivo será erigido como líder de manera natural porque el ambiente de trabajo a su alrededor será equilibrado y totalmente motivador y no parará de sembrar ilusiones en sus colaboradores. Y con ilusión, se vive y se trabaja muchísimo mejor.

Yo también conozco a directivos de estas características y es terriblemente agradable y eficaz trabajar a su lado porque saben conducir a sus organizaciones por buenas rutas a buen puerto, incluso en estos momentos de tanta incertidumbre que todos estamos viviendo.

¿Qué tipo de directivo o empresario elige ser usted?

Como siempre, nos encantará escuchar todas sus opiniones porque nos ayudan a crecer.

Carolina Hernández
CHG Formación

Ahora: Máster Coaching Certificado en Alicante y Valencia.

1 respuesta to “¿Cómo interpretamos la soledad?”

  1. Durante 13 años dirigí un equipo de profesionales compuesto entre 12 y 20 personas y reconozco que rara vez he sentido la soledad del directivo, es cierto, que en ocasiones tuve que tomar decisiones que el resto del equipo no compartía, pero que en su momento eran necesarias tomar o al menos así lo creí, aunque no fueran decisiones populares, incluso en algunas ocasiones dolorosas, siempre fueron coherentes con el objetivo a conseguir así como con mis valores y creencias, por lo que al transmitirlas pude ser clara con mis colaboradores, lo cual facilitó que al menos las comprendieran y respetaran aunque no las compartieran.
    Hace años aprendí que el trabajo del lider era conseguir los objetivos a través del trabajo de su equipo, y para ello el lider como bien dices tiene que ser humilde y además tener una serie de actitudes y comportamientos: desafiar los procesos, inspirar una visión compartida; capacitar a los demás para actuar; servir de modelo, impulsar y motivar. Trabajando diariamente en el aprendizaje y desarrollo de estas actitudes y llevándolas al día a día del trabajo es, a mi modo de ver, la mejor forma de no sentir la llamada soledad del directivo.

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